domingo, 11 de febrero de 2018
lunes, 23 de enero de 2017
Hasta pronto, Navidad
Navidad, esta vez ni me di cuenta de que llegaste y no te quería, pero, finalmente, parece ser que nunca te he querido tanto como ahora. Me has hecho bonita.
Te podrías haber quedado un rato más haciendo bonitas a las cosas, a las familias y al amor.
Espero que me hayas dejado algo de fuerzas para enfrentar esta última rutina, más dura y exigente que nunca. Si la enfrento con éxito, el año que viene sí te esperaré para celebrarte con más ganas que nunca. Y entonces seré yo quien te pinte a ti de bonita.
jueves, 24 de noviembre de 2016
#20
Definitivamente, la inspiración la da el sufrimiento.
Algo que nunca vas a querer entender ni creer. Es más, después de asegurarlo, yo también me niego a creerlo. Pero a día de hoy puedo demostrar que llevo un año y diez meses sin inspiración, y justo es hoy (no cualquier día) cuando me atrevo a enfrentarme de nuevo a mis propias letras. Esta vez, la inspiración solo ha venido cuando he aceptado el dolor.
Nadie podrá decirme nunca que la inspiración llega feliz. Ella solo es una amiga bastante bastarda que nunca está y solo aparece cuando necesitas escapar. Puede llegar a ser tan inútil como la razón: ambas nunca entienden nada. Pero con ellas o sin ellas, puedo decir que es hoy cuando escribo porque es hoy cuando sufro y escapo, y cuando puedo afirmar que solo los sufridos son eternos, porque para que una historia sea historia, debe ser contada, pero nunca será contada una historia si no contiene lágrimas.
Nadie escribe una historia sin lágrimas en los ojos y yo apenas puedo ver las letras.
martes, 8 de septiembre de 2015
#19
Da igual si a veces discutimos o si otras soy lo más feliz del universo. Da igual si me arde el pecho cuando me quedo mirándolo como una boba o si a veces solo quiero llamarle tonto y más que tonto. Da igual si le miro y me pregunto si es el hombre de mi vida o si encuentro la respuesta. Todo eso importa un carajo siempre que tenga así de claro que podría conocerle mil veces más que mil veces más no podría dejar de mirarle, que puede atravesar la puerta cien veces más que cien veces más me volvería a enamorar...
Y así van pasando mis días con él, mis meses con él... Uno detrás de otro, mientras yo simplemente no puedo parar de mirar, mientras irremediablemente voy enganchándome más a esto...
Y así van pasando mis días con él, mis meses con él... Uno detrás de otro, mientras yo simplemente no puedo parar de mirar, mientras irremediablemente voy enganchándome más a esto...
Así que mira, aquí estamos, dándolo todo por una etapa inevitable de mi vida, apostando todo y más por esta oportunidad en la que él está siempre y a mi lado. Y si se aleja me siento rara... Y no me gusta sentirme rara.
jueves, 25 de junio de 2015
#18
Detalles que te van contando que seis meses resultan demasiado para el poco tiempo que ha pasado y donde los momentos caben a presión. Detalles que te hacen sospechar que esto viene desde muchísimo antes de aquel paripé que decía: "hola, encantado" y que no necesitábamos ni tú ni yo.
Y parece ser que solo me queda acostumbrarme a este ritmo porque pensar que el tiempo va pasar más despacio o que las cosas van a suceder de manera lógica cuando se trata de nosotros, sería ser demasiado ingenua.
Pero me da igual. Seguirán pasando horas, días y meses fugaces donde habrá más noches, más momentos, más risas, más besos y más resfriados que se irán para volver y para volver a encontrarnos porque nosotros seguiremos aquí, esperándo a que vuelvan. Y así sucesivamente.
El avance se nota y los "te quiero" también. Ya no se puede decir que no fuimos nada, ya somos mucho y yo ni me había dado cuenta.
Qué problema tan bonito.
miércoles, 10 de junio de 2015
#17
Por esas risoterapias demasiado cerca.
Por lo desastre que somos siempre y ambos.
Por todo lo protestón.
Por quitarme una vez más el anillo.
Por otro kilo más por tu culpa.
Y ese helado después de reventar...
Por esas caras que ya no me ocultas.
Por otro abrazo desde la espalda.
Por haberme enseñado a tu niño grande.
Por la primera (de todas) época de exámenes así.
Por una noche más de estudio.
Y otro Monster, que no falte.
Por ayudarte siempre.
Y que me animes tú a mí.
Por los "vamos, te cojo así y te llevo".
"¿Y si te haces una foto conmigo?".
Por tus idas y venidas al baño...
Por esos "dame dos minutos y volvemos".
Por que me digas "ven" una vez más.
Y te rías una vez más de mí.
Por una noche más contigo...
Y por lo mismo, pero al despertar.
Por otro: "¿Sííí?¿De verdaaad?".
Sí, te lo juro.
Por lo desastre que somos siempre y ambos.
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| 247 JV. |
Por quitarme una vez más el anillo.
Por otro kilo más por tu culpa.
Y ese helado después de reventar...
Por esas caras que ya no me ocultas.
Por otro abrazo desde la espalda.
Por haberme enseñado a tu niño grande.
Por la primera (de todas) época de exámenes así.
Por una noche más de estudio.
Y otro Monster, que no falte.
Por ayudarte siempre.
Y que me animes tú a mí.
Por los "vamos, te cojo así y te llevo".
"¿Y si te haces una foto conmigo?".
Por tus idas y venidas al baño...
Por esos "dame dos minutos y volvemos".
Por que me digas "ven" una vez más.
Y te rías una vez más de mí.
Por una noche más contigo...
Y por lo mismo, pero al despertar.
Por otro: "¿Sííí?¿De verdaaad?".
Sí, te lo juro.
jueves, 11 de diciembre de 2014
#16
Aprender a ser paciente. Una simple frase que se escribe demasiado pronto pero que pocos son capaces de hacer realidad. Aunque parezca complicado, solo consiste en dejar de pensar, de planear, de calcular... En otras palabras: relájate, no intentes aprender, olvida los métodos. Frena un rato y disfruta. Si la impaciencia te tienta, todo irá mal y nunca nada te parecerá bien. Y oye, que un día te miras, de repente, y te ves transformado. ¡Que ese día llega! Y te ves capaz de esperar y de disfrutar del camino. Es entonces cuando pensarás: jo, qué guay, he aprendido a ser paciente. Pero, amigo, ya no te hará falta. Ese día levantarás la cabeza, mirarás a tu alrededor y, sorprendido, te darás cuenta de que el ritmo que lleva tu vida no es el que imaginabas, sino mejor, y de que tus objetivos están no cumplidos, pero sí más cercanos y precisos que nunca. ¿Cuánto tiempo lleva así mi vida? Pensarás. Pero se te olvidará al instante porque estarás demasiado ocupado saboreando tus nuevos pensamientos. Es entonces cuando te sonreirás a ti mismo y te darán ganas de saltar y de brincar, de llegar a casa y plantarle un beso a tu madre, de gritarle a la almohada, de cantar a máximo volumen mientras conduces y de rogarle cada minuto al mismísimo Satanás para que nadie se atreva a molestarte...
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