miércoles, 22 de enero de 2014

#14


Málaga. 220114
      Es curioso darse cuenta de que personas que no se conocen de nada, esta tarde, en Málaga y a la misma hora, han compartido un mismo arcoíris y un mismo pensamiento. Yo no lo he visto, pero esa ilusión pura y compartida se ha encargado de enseñármelo, desde diferentes perspectivas, a través de las redes sociales. Significa esto que, a pesar de la necedad del hombre, sin egoísmo ni hipocresía y aunque sea por un instante, todos seríamos capaces de ponernos de acuerdo y de ser humanos; solo y simplemente humanos.
Málaga. 220114


sábado, 11 de enero de 2014

#12

Puede ser que, al igual que los segundos pisan los pies a los minutos, los errores persigan silenciosamente a las casualidades. Al fin y al cabo, gracias a ellas, tan indeterminadas e intangibles, la realidad es hoy tal cual la ves...

#11

*Recuperado de antiguos archivos. Origen desconocido*

- ¿Quieres jugar a un juego?


+ Vale, ¿en qué consiste el juego?


- Se trata de esconderte en un lugar donde nadie te vea, ni oigas a nadie, ni te oigan a ti, un lugar que esté muy muy muy lejos de aquí.


+ ¿Y cuándo acaba el juego? ¿Cuando tú me encuentres?


- No. Cuando yo te olvide.

jueves, 9 de enero de 2014

#10

Que no te preocupes, que yo no me canso, que me da igual lo que me rodee si te tengo a mi lado, que siempre aprovecharé hasta el último rincón para verte y nunca dejarán de faltarme rincones…

#9

Me atreví, confiada, pensando que acabaría, que pronto las perdices se esfumarían, que las hadas se cansarían de habitar un lugar tan estúpidamente agradable y volarían en busca de imperfecciones, no para perfeccionarlas sino para darles un sentido. Me atreví, valiente… Pensando que las mariposas ya llegaron con pocos polvos y que pronto cesarían su vuelo, desapareciendo todas y cada una de ellas, dejando en su lugar ni las ganas que había antes de su casi equívoca presencia, convirtiéndolas en una historia más, en un hecho del pasado, en una anécdota que contar, en palabras, en aliento, en aire…

Entonces ocurrió, no sé ni cuándo, ni cómo, ni quién. Pero me da la entera sensación de que alguna Campanilla se ha dedicado a echarle polvos a las mariposas, que las hadas han anulado su próximo viaje y que aún quedan perdices por comer…