viernes, 20 de diciembre de 2013

#8

¿Echar en falta algo que nunca has tenido? Me pregunto si es posible. ¿Será que simplemente no encuentras una definición a eso que sientes? Quizá no tenga una definición y solo se encuentre en tu interior, quizá no haya que definirlo… Quizá es que hay que solucionarlo. A lo mejor la solución es paciencia… ¿O acaso hay que buscar? No, ni hablar… Buscar te situaría en el punto de partida, o incluso te haría de cangrejo. Paciencia.

No busques, él te está encontrando. No pienses, él no atiende a razones. No te des por vencido, él nunca lucha. No impacientes, él ya está en tu puerta. No la abras, se esconderá. No mires, él no existe. No imagines, no tiene color. No sientas, aún no. No respires. No hagas nada, él decide…

Un instante, un minuto, un segundo… Llegó el momento: actúa, busca, espera, desespera, piensa, mira, vence, imagina, respira, siente, abre... Llaman a tu puerta. Apunto de tentarte al primer beso… Te acorrala. Quieres darte cuenta… Demasiado tarde. Te ha inundado. Y un murmullo, y un susurro…: "Adelante, es tu turno".


…y por fin.

domingo, 1 de diciembre de 2013

#7

       Que suceda ya o morir. Son mis sentimientos pero no depende de mí. Y aun así, solo puedo ser yo la única responsable… Toda la carga cae sobre mi espalda, todos los remordimientos sobre mi conciencia y todas las excusas se adornan con mi voz. Los sentimientos están locos y más caprichosos que nunca, pero actúan siempre bajo mi silueta; ¿su lema? Egocentrismo. Lástima que el día no dure eternamente, que la noche no espere a nadie y que me niegue a perder más estrellas fugaces. Haced un jaque o moved ficha de una maldita vez; no me manipuléis, sé que este no es mi turno, pero no prometo aguantar siempre sin destruir el tablero. Mi juicio puede ser fuerte, no de acero y la incertidumbre ya está haciendo grietas.

       Ahora o nunca, que continúe el juego. Ahora, que aún me quedan fuerzas para seguir sufriendo; ahora, que, por primera vez en mi vida, estoy preparada para pasarlo mal. Es más, os aseguro que algún día seré yo quien sonría y os deje en jaque mate, pero el ritmo de la vida no me quiere esperar y no permite distracciones. No cabe el tiempo, así que, por favor… ¡Que suceda ya o morir!