Navidad, esta vez ni me di cuenta de que llegaste y no te quería, pero, finalmente, parece ser que nunca te he querido tanto como ahora. Me has hecho bonita.
Te podrías haber quedado un rato más haciendo bonitas a las cosas, a las familias y al amor.
Espero que me hayas dejado algo de fuerzas para enfrentar esta última rutina, más dura y exigente que nunca. Si la enfrento con éxito, el año que viene sí te esperaré para celebrarte con más ganas que nunca. Y entonces seré yo quien te pinte a ti de bonita.
