domingo, 11 de febrero de 2018

Mi mejor memoria del 2017


Todo esfuerzo tiene su recompensa y por ahora nada me ha demostrado lo contrario. Incluso cuando había perdido toda esperanza, el refrán ha venido y me ha dado dos hostias.

Continúo a la espera de más y aún sigo esforzándome por terminar, pero estoy segura de que lo que me parecía imposible ya está superado, por lo tanto ya no hay barreras y esto me ha dado un gran empujón hacia la meta.

Ahora solo quiero llorar por haberlo conseguido, y ahora sí me atrevo a decir que mi título está al caer, y no del cielo precisamente, porque ya me ha costado sudor y lágrimas.

Espero transmitir esta fuerza a todos mis compañeros de viaje, a esos filólogos que siguen en el camino o apunto de salir al temido mercado laboral. Sabéis que el sistema no concuerda ni un poquito con la exigencia ni con el aprendizaje ni con el ritmo de vida que debemos llevar, que nos ha tocado vivir una época de cambios, muy peculiar y más cabrona que fácil, lo cual a veces nos hace sentirnos incomprendidos porque solo nosotros lo hemos vivido... Pero no nos queda otra que sacar las garras y hacer que nuestros descendientes nos estudien como la tremenda generación de los "SÍSÍS", porque es lo que somos.

Os aseguro que tarde o temprano todo lo malo habrá terminado.

La lógica siempre gana.