Por mucho que pienses, por mucho que te plantees, está en
ti; la respuesta está en ti.
Puedes pensar que el destino está escrito, que si
eliges la izquierda es porque algo o alguien lo había previsto, y si te da por
elegir la derecha para demostrar que mandas tú, es porque realmente así debía
ser. Movieron tus hilos, manipulándote, con el engranaje de la vida como único
desenlace. No existe manera de escapar de la incertidumbre y solo resta dejar
que elijan tus ganas, ignorando que, quizá y solo quizá, hay un titiritero
dibujando humo a tus espaldas. Un titiritero al que no tienes por qué tener en
cuenta, unos hilos que no se hacen notar y un supuesto mecanismo que te
acompañará, en extremo silencio, hasta tu sepultura.
La otra ocurrencia es ignorarlo,
hacerle el vacío; no hay por qué pensar en él, no hay por qué tenerlo en
cuenta, siempre puedes decidir que decides ser dueño de tus propias decisiones,
forjar la vida con tu estilo, luchar intensamente, prometer, que te prometan,
meterla y que te la metan. Nada puede salir mal, ¿qué podría pasarte? En el
peor de los casos, que un maldito titiritero se esté descojonando a tus
espaldas por conocer con antelación el jodido desenlace de tu historia. Pero,
¿qué más da? Si ni lo vas a sentir. Mejor cortemos de raíz: arrebata esos hilos,
empúñalos y conviértelos en riendas, las riendas de tu propia vida. Quizá algún
día descubras que nadie más que tú puede reírse de ti mismo.