jueves, 11 de diciembre de 2014

#16

Aprender a ser paciente. Una simple frase que se escribe demasiado pronto pero que pocos son capaces de hacer realidad. Aunque parezca complicado, solo consiste en dejar de pensar, de planear, de calcular... En otras palabras: relájate, no intentes aprender, olvida los métodos. Frena un rato y disfruta. Si la impaciencia te tienta, todo irá mal y nunca nada te parecerá bien. Y oye, que un día te miras, de repente, y te ves transformado. ¡Que ese día llega! Y te ves capaz de esperar y de disfrutar del camino. Es entonces cuando pensarás: jo, qué guay, he aprendido a ser paciente. Pero, amigo, ya no te hará falta. Ese día levantarás la cabeza, mirarás a tu alrededor y, sorprendido, te darás cuenta de que el ritmo que lleva tu vida no es el que imaginabas, sino mejor, y de que tus objetivos están no cumplidos, pero sí más cercanos y precisos que nunca. ¿Cuánto tiempo lleva así mi vida? Pensarás. Pero se te olvidará al instante porque estarás demasiado ocupado saboreando tus nuevos pensamientos. Es entonces cuando te sonreirás a ti mismo y te darán ganas de saltar y de brincar, de llegar a casa y plantarle un beso a tu madre, de gritarle a la almohada, de cantar a máximo volumen mientras conduces y de rogarle cada minuto al mismísimo Satanás para que nadie se atreva a molestarte...

1 comentario:

  1. Pues yo no soy nada paciente....por eso soy la que llega tarde a los sitios, para no esperar, pero cuando no me queda más remedio lo soy, porque si no me como la cabeza y es cierto que es el no pensar bla bla bla lo que te hace sobrellevar la espera, claro que mi paciencia han sido por cosas como pedidos por internet que más o menos se sabe cuando llegará, pero....y otras cosas no materiales? sabremos sobrellevar la espera?

    ResponderEliminar