Porque justo cuando lo estaba necesitando, lo sintió… Porque
jamás pensó que llegaría a temerle… Porque el temor se convirtió en riesgo, y
los riesgos a veces pueden parecer abismos. Porque en ocasiones los abismos no
son tan enormes, y a lo mejor se pueden llegar a saltar… Porque quizá el salto podría convertirse en vuelo… Porque
tenía los medios para volar; y porque
se le acabaron los cojones.
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