¿Qué
pasaría si todo lo que tuvieses fuese bonito? Si pudieras vivir el amor, la
fantasía, el lujo, la belleza… Tener a quien quieres a tu lado, tenerlo cuando
lo necesitas y cuando te apetece tenerlo por simple capricho; y lo más
importante, tenerlo para ti sola…
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| Sempre amb tù. |
Imagínate que estás en un campo: es de noche, hay césped -limpio, como el de las pelis- y no hay nada más a tu alrededor; bueno, sí…: Las estrellas. Te gustan, te encantan, las admiras, quieres ser una de
ellas. ¿Por qué están ahí? ¿Por qué estás tú aquí? No lo sabes, pero tampoco te
importa en este momento. De repente, miras a tu izquierda y te imaginas a la
persona más especial del mundo, a la que más idolatras, a la que necesitas a tu
lado, a la que alguna vez quisiste más que a todo; o a la ideal que ronda tu
imaginación y aún no existe pero lo hará algún día… Entonces aparece. Esa
persona está ahí, a tu lado, haciéndote feliz. Te toca. Te abraza. Te acaricia.
Te sopla. Te roza. Te cuida. Te mima. Te quiere… ¿Lo sientes? ¿Gusto? ¿Placer?
¿Quieres más? Él te lo dará todo, hasta el último suspiro. Hasta que tú decidas
decir “basta”.
Cierras
los ojos un instante... Los abres. ¿Qué ha pasado? ¿Y las estrellas? ¿El cesped?
¿La noche? No hay nada. Lo cierto es que nunca hubo nada. Algo te hizo volar
demasiado. Te encoges, tiemblas, buscas la izquierda y… suspiro; calmada, caliente, protegida… Sigue ahí. No se ha ido. Él sigue ahí, apretándote más
fuerte que nunca. Y entonces te dejas vencer: has volado más alto de lo que
nunca podrías haber imaginado, más que demasiado; y… ¿Sabes qué? No te has
caído.